Odio

Couple arguing beside a coffee table in a living room
A couple argues intensely in their warmly lit living room at night.

Desde que mi mujer me dijo que me abandonaba la tome un intenso oddio. Un odio tan grande que apenas me dejaba respirar, un odio tan grande qué me sacaba completamente de mis casilla. Incluso llegué a pensar en asesinarla, pero luego pensé que esto me arruinaria la vida.

Como medida preventiva pensé en marcharme de casa. Salir furtivamente de la vivienda, que tantos años me habia acogido, ppara asi poder rehacer mi vida. Marcharme en busca de una nueva vida que me permitiers empezar de nuevo. Busque en Web de citas nuevas mujeres, nuevos amores donde encontrar el refugio sentimental que me hiciera de nuevo feliz.

Este odio me desquicia, no me deja dormir ni comer. Incluso me hace pensar en el suicidio.

Mañana ababdonaré la casa sin mirar a tras, alejandome de su figura. Nunca podré dejar de odiarla, el drsprecio que siento por ella es tan fuerte que me vuelven a la cabeza ideas de matarla.

Agustín Moreno, agosto 2006

Extraños

Couple arguing beside a coffee table in a living room
A couple argues intensely in their warmly lit living room at night.

Acabado el cariño y obligados a convivir en el mismo espacio, los dos vamos como fantasma entre estas paredes. Atrás queda el amor y empieza el duelo, primero la rabia despues el odio y al final la indiferencia.

Solo queda aguantar hasta septiembre para poder resolver esta situación, empezar los tramites del divorcio y entonces darse la oportunidad de empezar de nuevo. Mientras tanto queda aguantar y seguir conviviendo como fantasmas que pululan entre estas paredes.

Los nervios amenazan con desbordarse, pero es lo que hay.

Agustín Moreno, julio 2006

Agosto

Thoughtful man sitting at café table with coffee and notebook
A thoughtful man pauses over his coffee and notes in a warmly lit café.

Agosto es un mes extraño, un mes que oscila entre el final del pasado y el inicio de un nuevo futuro.

Un me que crea una cierta angustia. Sobre todo, debido a la soledad con la que estoy viviéndolo aqui aislado entre cuatro paredes y encerrado en el monte entre árboles y flores.

Mi unica actividad es la piscina, la lectura, mis pacientes y la televisión. Hoy espero empezar, mañana lunes, a empezar a buscar mi nuevo alojamiento y una vez asentado buscar una nueva pareja. Quizas entre cualquiera de mis dos amigas americanas, una china y otra afroamericana encontradas por internet.

Agosto es un mes extraño muy extraño.

Agustín Moreno, agosto 2006

Sentimientos

Vintage glass bottle labeled 'Veneno Altamente Tóxico Arsénico Peligro de Muerte' with skull and crossbones symbol
A vintage poison bottle labeled ‘Veneno’ with a skull and crossbones symbol on an old wooden table

Hoy me ha prguntado mi dinosaurio morado por mis sentimientos y yo le he conestado que me siento un imbecil por haber perdido todo el amor, la amistad de los que quiero. Soy consciente de que estoy cayendo en picado de nuevo en la depresión, lo noto en lo poco que duerrmo y en los sentimientos de angustia y panico que me invaden.

Hay una persona concreta cuyo nombre no mencionare pero que emopiza por A, culpable de esta situación que probablemente me conduzca al suicidio. Esto es lo que me ha contestado ‘dino’, que me ha mirado con ojos asombrrados pero que se ha ofrecido a acompañarme en mi viaje facilitandome la pistola o el veneno.

Agustín, agosto 2026

La Isla del Viento Azul

Small boat with single person rowing near misty, rocky island at dusk
A lone rower approaches a mystical, mist-covered island at twilight.

Nadie en el puerto sabía decirle exactamente dónde estaba la isla. Algunos pescadores la llamaban La del Viento Azul, otros simplemente negaban con la cabeza, como si hablar de ella trajera mala suerte. Pero para Elías, un chico de diecisiete años con más determinación que experiencia, no había alternativa: debía encontrarla. Allí, según los rumores, vivía Lía, la chica que había desaparecido sin dejar rastro meses atrás.

Elías había crecido con ella. Compartían veranos enteros corriendo entre los acantilados, inventando historias de piratas y criaturas marinas. Hasta que un día, Lía comenzó a hablar de una isla que veía en sueños: una isla cubierta de luz azul, donde el viento sonaba como un canto. Nadie le creyó. Hasta que desapareció.

Con una brújula vieja y un pequeño bote de vela, Elías se lanzó al mar. Durante días, solo encontró silencio, olas y un cielo que parecía repetirse. Pero una madrugada, cuando el sol apenas asomaba, vio algo imposible: una franja de luz azul en el horizonte, como si el aire mismo brillara.

La isla apareció ante él envuelta en una neblina luminosa. Al pisar la arena, el viento sopló con un sonido suave, casi humano. Elías avanzó entre árboles de hojas plateadas y flores que parecían respirar. No sentía miedo, solo una extraña familiaridad.

En el centro de la isla, junto a un lago transparente, la vio. Lía estaba allí, descalza, con el cabello moviéndose como si el viento la reconociera.

—Sabía que vendrías —dijo ella, sonriendo con una calma que no era de este mundo.

Elías corrió hacia ella, pero al acercarse notó algo distinto: sus ojos brillaban con el mismo tono azul que envolvía la isla.

—¿Qué te pasó? —preguntó, aunque en el fondo temía la respuesta.

—La isla me llamó —respondió Lía—. No es un lugar, Elías. Es un ser. Y ahora me necesita… como yo la necesito.

El viento sopló más fuerte, rodeándolos. Elías sintió que la isla lo observaba, que esperaba algo de él.

—Puedes quedarte —dijo Lía, extendiendo la mano—. O puedes volver. Pero si te quedas, ya no serás el mismo.

Soledad

Hand holding a smoking handgun after being fired
A gloved hand holds a handgun emitting smoke after firing a bullet.

No hay nada peror que la soledad compartida. Te deja exhausto y termina comiendote la moral y los nervios. Lo se porque es loque me pasa ultimamente.

Me estoy volviendo loco poco a poco, no duermo ni apenas como. Es una siyuación que no le deseo a nadie. En fin, un asco.

No de como puedo salir de ella. Una confesión que me hgo a mi mismo hoy 11 de agosto.

Estoy deriamente pensando en quitarme la vida. Por favor auxilio.

Dedicado a todos mis supuestos amigos, que no me han ayudado, no me han siquiera llamado conociendo mi situación de desamparo.

Agustin Moreno, agosto 2026

Nube blanca

Young Native American girl in traditional patterned dress with turquoise necklace outdoors
A young Native American girl stands outdoors wearing traditional attire and turquoise jewelry

Nuble blanca era, a sus 13 años una de las chicas más bonitas de la tribu. Su cabello, negro como el azache, sus enormes ojos verdes y su cuerpo bien torneado, la hacían destacar, aunque no lo pretendiese, en el grupo de muchachas que como ella se encargaban de la recogida del agave, la yuca y el resto de las plantas, que junto a la carne de búfalo y venado utilizaban las mujeres de nuestro pueblo para cocinar.

La chica, que me había gustado desde siempre, vivía en el vigvam de la familia Cochise, y era hija la hija mayor de Taza, el caudillo de nuestros guerreros y, por lo tanto, ni en sueños un mozalbete como yo, aún sin totemizar, además de llevar sangre Cheyenne en mis venas,me hubiese podido acercar a ella, sin provocar la ira de alguno de sus numerosos hermanos o del resto de los hombres o mujeres del clan.

Quizás por eso me quedé tan pasmado cuando la descubrí mirándome fijamente, escondida tras un arbusto, un día de aquel caluroso verano mientras jugaba al aro y la vara con otros muchachos, aunque según la tradición las mujeres tenían prohibido contemplar este juego. Tal atrevimiento, el de mirar como jugaban los hombres, me dio una oportunidad inesperada de entablar conversación con Nube blanca. Simulando estar cansado me alejé del resto de jugadores y me aproximé al arbusto tras el que se encontraba la chica fingiendo que quería aprovechar su sombra para huir del implacable sol de la pradera.

-Muchacha, ¿qué haces aquí? ¿no sabes que está prohibido que las mujeres se acerquen al campo de juego? ¾le dije mientras me sentaba de espaldas a ella.

-¿Y quién iba a prohibírmelo, un dikohe como tú? ¾respondió, sabiendo que me ofendía al recordarme que todavía no era más que un muchacho que no había empezado mi aprendizaje como guerrero.

-Mira, quién fue hablar, una mocosa que no ha participado ni tan siquiera en la ceremonia de la pubertad.

-Me parece que te estás olvidando de que soy hija de Taza, y tú un simple mestizo. Pues no creas que no sé qué llevas sangre Cheyenne en tus venas y que tu madre fue durante mucho tiempo una simple esclava de mi abuelo.

-Si continuas por ese camino, no me vas a dejar otra opción que contarle a alguno de tus hermanos que te he visto mirarme mientras jugaba al aro y la vara.

-¿Y por qué crees que te miraba precisamente a ti, cuando eres el más feo de todos los dikohe de la tribu?

-Lo sé, porque no es la primera vez que te veo observándome.

-¿Quién yo?

-Sí, tú, o no eras la chica que se reía de mi con sus amigas, mientras ayudaba a tu abuelo a despiezar un venado.

-Cómo no iba a reírme, si no sabías ni por donde empezar, que si no es por mi nalé y su enorme paciencia hoy serías el hazmerreír de toda la tribu. Bueno, adiós, te dejo, para que continues jugando con tus amigos y espero que no se te ocurra contar a nadie que me has visto por aquí o le pediré al hombre-medicina que invoque a Apache Devil para que te acose en tus sueños y siembre la duda y el temor en tu corazón.

Aquella fue para mi pesar la única y última conversación que tuve con Nubeblanca ya que días después la muchacha enfermo de viruela, aquel mal que trajeron consigo los españoles, y murió, al igual que parte de su familia y muchos miembros de nuestro pueblo.

Aun así, sobre todo las noches en que vengo cansado de alguna incursión contra los mexicanos para la captura de mujeres y niños, no puedo dejar de pensar en cuan diferente hubiese sido mi vida si Nuble blanca se hubiese convertido en mi Mujer Pintada de Blanco.

Scouts hoy, scouts para siempre

Young Boy Scout walking on forest trail carrying a staff and wearing uniform
A young Boy Scout happily hiking along a wooded trail with friends behind him.

Había llegado el gran día, hoy, 10 de julio de 1963, iba a realizar mi promesa, esa promesa que me convertiría para siempre en hermano de los 40 millones de personas, jóvenes y adultos, repartidos por todo el planeta, que componían, con un mismo sistema de valores y el deseo de construir un mundo mejor, el movimientoScout.

La noche anterior, Akela me había comunicado la gran noticia el: Consejo de Roca de la manada, reunido en asamblea solemne, me consideraba digno de lucir la pañoleta roja y blanca del Grupo V de los Scouts de España, que me convertiría para el resto de mi vida en scout.

Ese 10 de julio me encontraba delante de la bandera de mi Grupo, ante todos mis compañeros y levantando los dos dedos de mi mano derecha, recitaba nervioso la promesa del lobato:

“Yo, Agustín Moreno, prometo hacer lo mejor por:

 —ser amigo de todas las personas,

 —ser fiel a mis creencias,

—cumplir la Ley de la Manada y

 —hacer cada día una Buena Acción”.

Mientras, Akela ponía alrededor de mi cuello la pañoleta y Baloo mi maestro, hacia el nudo que la sujetaría.

Entre los espectadores, mi padre, saludando al modo scout y con la pañoleta de su viejo Grupo, expresaba en su rostro el orgullo que le producía mi promesa.

 Y es que mi progenitor también había hecho la suya de lobato allá por los años veinte, por lo que no había dudado desde que tuve la edad suficiente en buscar, algún Grupo Scout cercano a nuestra casa. Razón por la cual, desde los siete años, había empezado todos los sábados por la tarde a acudir sin falta al local que un colegio religioso prestaba a los del “Quinto”, para realizar sus actividades. Me encuadraron enseguida en la seisena azul de su Manada, para iniciar el aprendizaje de un año que me conduciría tras una ronda completa, incluidos los campamentos de Semana y Verano, al esperado y deseado día 10 de julio de 1963, origen de este relato.

Pero este relato puede hacerse inteligible para los no iniciados, me doy cuenta, si no hago un poco de historia, sobre el Escultismo y su organización:

Los orígenes del movimiento scout se encuentran en las experiencias coloniales que tuvo su fundador, el militar británico Robert Baden-Powell, durante la segunda guerra de los Bóers en Sudáfrica (1899-1902). Baden-Powell dirigió la defensa británica en el sitio de Mafeking contra los afrikaners, que terminó en una victoria decisiva para los británicos.

 Una de las razones que contribuyó a su triunfo fue la organización de un cuerpo especial de voluntarios jóvenes, de entre diez y dieciséis años, que desempeñaron funciones de rastreo y mensajería. De esta forma, los jóvenes, llamados “cadetes de Mafeking”, liberaron de carga y brindaron apoyo a las tropas británicas en la defensa contra los bóers.

 El papel jugado por estos jóvenes exploradores en el sitio de la ciudad inspiró a Baden-Powell a reflexionar sobre cómo la educación informal puede contribuir en el desarrollo tanto físico como personal o espiritual, y su posible impacto a nivel social y político. Y así, inspirándose en la disciplina militar creó el método scout con el objetivo inicial de reducir la delincuencia y la desigualdad social que atacaban a la sociedad británica de aquella época.

Baden-Powell, reunió a una veintena de jóvenes de entre doce y diecisiete años para que participaran en un campamento en la isla de Brownsea, al sur de Gran Bretaña, en el verano de 1907. El grupo se organizó en cuatro “patrullas” — Lobos, Toros, Cuervos y Chorlitos—, dando lugar al sistema que han utilizado las agrupaciones scout desde entonces.

 Tras el éxito del campamento de Brownsea, en 1908 Baden-Powell, publicó Escultismo para muchachos, que se considera el manual fundacional del movimiento scout.

 El escultismo no tardó en expandirse al resto del mundo. A partir de 1909 se sumaron al movimiento países de distintos países tales como  Sudáfrica, Chile, Argentina, Brasil o España, entre otros. Fundándose en 1910 la Organización Mundial del Movimiento Scout (OMMS).

 Tras la Primera Guerra Mundial, en 1920, se celebró en Inglaterra el primer Jamboree, palabra de origen zulú que significa “reunión”, al que asistieron cerca de 8000 scouts de veintiún países. Desde entonces y cada cuatro años se celebra en distintas partes del mundo un Jamboree en el que se reúnen los miembros de las asociaciones de los distintos países afiliadas a la OMMS.

Pero hablemos un poco de los lobatos y sus Manadas, ya tendré tiempo en otros relatos de hablar de las otras ramas que constituyen el conjunto de cualquier Grupo Scouts del mundo: Tropa, Escultas y Robert, a la que se va entrando según la edad.

Los niños y niñas con edades comprendidas entre los 8 y 11 años forman la Manada del Grupo al que pertenecen. En esta etapa, el objetivo educativo es tratar de que los lobatos aprendan a convivir en pequeñas agrupaciones de seis chicos y chicas, llamadas seisenas, en las que se reparten responsabilidades, aprendiendo a trabajar juntos, desplegando sus hábitos sociales y responsabilizándose de su tarea. Es a través del juego como el niño aprende a quererse y respetarse, a querer y respetar a los demás e ir adquiriendo también sus propios valores personales que le acompañarán toda la vida.

La rama de los Lobatos fue fundada por Baden-Powell en 1916, nueve años después de la fundación del Movimiento Scout. El fundador del escultismo buscaba algo diferente, una rama con su propia identidad, un método y un programa pensados especialmente para niños. Para lo cual Baden-Powell pidió a su amigo Rudyard Kipling que le autorizara a usar algunas historias del Libro de las Tierras Vírgenes. A partir de entonces la historia de Mowgli fue utilizada como un marco de motivación para los niños.

Para terminar este epilogo para no iniciados en el escultismo, hablemos un poco de “la Promesa” scout y su significado. la Promesa es un compromiso que el scout realiza con todos los scouts del Mundo, pero, sobre todo, consigo mismo. Este compromiso no incluye sólo aspectos scouts, sino que afecta a todos los ámbitos de su vida. Es por eso por lo que cada cual tiene que reflexionar en qué quiere que se base su Promesa y por qué.

En el caso de la Manada esta reflexión es guiada por Baloo, al igual que el oso ayuda a Mowgli a aprender las leyes de la selva. Serán sus compañeros de Manada, que ya han realizado su promesa, junto con Akela, el monitor o monitora responsable del buen funcionamiento de esta rama dentro del Grupo correspondiente, quienes decidirán en el “consejo de roca”, si el aspirante reúne las condiciones y el compromiso necesario para obtener su “pañoleta”.

La habitación oscura

Firefighter dressed in full protective gear standing outside a fire station with fire trucks behind him
A firefighter stands ready in full gear outside a fire station with trucks in the background.

Cuando llegue esa mañana para hacer las practicas con el Cuerpo de Bomberos, del Máster de Intervención en Urgencias, Emergencias y Catástrofes, que estaba cursando aquel año en la Universidad de Málaga, no me podía imaginar ni mucho menos que en el trabajo de bombero uno de los sentidos, el sentido del tacto, van ha desempeñar un papel clave tanto en el salvamento de las victimas como del propio profesional y sus compañeros.

La mañana se presentaba soleada cuando mis dos compañeras de prácticas y yo entramos en el Parque de Bomberos de Benalmádena. Los tres, aunque de profesiones diferentes, todas relacionadas con la salud eso sí, albergábamos el mismo temor el de que en las 12 horas, que debíamos pasar obligatoriamente acompañando en sus faenas cotidianas a los bomberos ocurriese algún tipo de incidente real que nos obligara a intervenir, poniendo nuestros conocimientos y habilidades al servicio de tanto de nuestros anfitriones como de las posibles víctimas. Y es que este Master exigía de sus alumnos un papel activo, siempre que fuese posible y las circunstancias lo permitieran, en las intervenciones que los profesionales implicados se viesen envueltos en cada momento, ya fuera en una ambulancia del 061, cuando la practica se hacia en los diferentes ambulatorios del Servicio de Salud, como en el auxilio de emigrantes llegados en una patera, cuando la práctica se realizaba en los locales de Salvamento Marítimo. O en un fuego o un accidente de trafico como en esta ocasión en el Parque de Bomberos.

—Buenos días, soy Martin el sargento jefe de puesto—Nos saludó el bombero nada más entrar. ¿Y vosotros sois?

—Gloria, medico de urgencias en el Calos Haya.

—Marisa, enfermera, voluntaria en Cruz Roja y de momento en paro porque acabo de terminar el Grado.

—Agustín, psicólogo clínico, recién jubilado y también voluntario en Cruz Roja— Nos fuimos presentado mientras el jefe de puesto nos estrechaba la mano.

—O sea que hoy tengo alumnos de todas las especialidades, todo un lujo para nosotros, aunque esperemos que la guardia sea tranquila y no necesitemos de vuestros conocimientos. Aquí tenemos dos equipos de cinco hombres, uno por cada coche de los que dispone el Parque. A vosotros tres os hemos puesto en el primer equipo: “el verde”. Si venís por aquí, nos dijo Martin, mientras nos indicaba el camino hasta una sala cercana, os presentare a vuestros compañeros que están repasando las incidencias que tuvo ayer el grupo de guardia saliente. Y con aquella presentación comenzó nuestro día de prácticas mientras cruzábamos los dedos porque no pasara nada.

Cinco miradas curiosas y expectantes se fijaron en nosotros tres cuando entramos los tres en el despacho donde se encontraba reunido el equipo verde.

—Perdonar la interrupción chicos —dijo el sargento. Aquí tenéis a los tres alumnos del Máster de la UMA, que van a pasar el día con vosotros. Ellas son Gloria, médico y Marisa, enfermera y este caballero se llama Agustín y es psicólogo. Tratármelos bien que en alguna ocasión os podéis encontrar con ellos dirigiéndoos en cualquier futura emergencia.

—Bueno, creo que ahora es el momento en que nos presentemos nosotros —dijo la mujer bombero que lideraba aquel grupo. Yo soy María la “mandamás” del este equipo de salvajes. El es Alex, nuestro conductor y los otros tres son Ramón, Pedro y Joaquín. Mucho gusto en conoceros—contestaron al unisonó los aludidos.

—Ramón encárgate de equiparlos y no seas bromista y te pases con la talla de las chicas, que hoy en día y no como cuando yo llegue, tenemos uniformes actos para mujer.

El bombero, se dirigió diligente a un cuarto situado al fondo de la sala y tras tallarnos visualmente y preguntarnos el numero de calzado que solíamos usar, salió con los cuatro pares de piezas de uniforme imprescindibles en caso de emergencia: pantalón y chaquetón ignífugos, botas de trabajo impermeables y casco con visera. Única pieza del equipo que nos hizo probar allí mismo para comprobar que se ajustase al diámetro de nuestras cabezas de tal manera que a la par de protegernos nos permitiera moverlas libremente.

—En aquella puerta tenéis los vestuarios, cambiaros y dejar vuestras cosas—nos dijo María. Obediente entre en el vestuario de hombres, me quité mis zapatos de calle y el pantalón que traía y me puse las ropas que me habían proporcionado a la par que las botas. Y ahí tuve la primera sorpresa del día, nunca se me habría ocurrido lo mucho que pesa un chaquetón de bombero, un peso enorme, pero supuse que necesario para protegerte del fuego. Algo parecido les ocurrió a mis compañeras pues al volver a la sala de reuniones, vestidos de aquella guisa parecía que nuestros cuerpos hubiesen disminuido un par de centímetros.

—¿Qué, pesa el condenado chaquetón? —nos dijo Alex, ante las miradas divertidas de sus compañeros. ¿Por qué creéis que es la prenda, junto con el casco que procuramos no ponernos hasta que nos bajamos del camión? De momento os los podéis quitar y colgarlos en esa percha junto a los nuestros.

—Orden del día para hoy, sino tenemos ningún aviso, claro. —se dirigió a todo el grupo María:  Alex, Ramón y Pedro, junto con nuestros invitados: comprobación de que todo el material del camión se encuentre completo y en buen estado. Joaquín tu échale entre tanto una mano a Romualdo del “equipo azul”, con la preparación de la comida, que hoy tenemos paella en honor de nuestros invitados, si necesitáis algún ingrediente le pedís al sargento que haga el favor de salir al super, con su coche, a comprarlo, que hoy seguro que no pone ninguna pega. A las doce todos en la torre para las pruebas de rapel y subida y bajada de la cesta del camión. Cuando acabemos comida y descanso. Por la tarde prueba de la habitación oscura.

La mañana se nos fue en un santiamén, según lo previsto revisamos que todo el material del camión estuviese bien colocado y funcionara bien, nunca me había podido imaginar que un camión de bomberos pudiese albergar en sus entrañas tantos y variados cachivaches. Después subimos por las escaleras a la torre de prácticas del parque, allí pudimos apreciar lo difícil que es subir cinco pisos de escaleras con el equipo antiincendios acuestas, menos mal que la apreciable falta de fuerza física de nosotros tres hizo que nos permitieran subir a la torre sin llevar nada a nuestras espaldas. Una vez en la terraza, montaron un rapel, para que aprendiéramos en la práctica lo que es deslizarse por una cuerda, las chicas disfrutaron mucho con la experiencia, pero he de reconocer que yo pretexte mi edad avanzada y mis problemas de rodilla para no bajar aquella pared colgado de una cuerda y hacerlo cómodamente en la cesta de la escalera deslizante del camión.

No había hecho más que bajar de la cesta cuando sonó por los altavoces del parque la llamada a comer.

La reunión de los martes

Group of six friends sitting on a sofa laughing and holding drinks
Six friends share laughter and drinks during a relaxed evening at home

Todos los martes, después del desayuno, nos reuníamos todos los internos del pabellón de ingresos, donde me encontraba internado por aquellas fechas, junto con buena parte del personal médico y los psicólogos encargados de nuestros tratamientos junto con el jefe de enfermería del sanatorio el subdirector medico y la asistente social. Aquella reunión de carácter formal y de la que se levantaba acta de todo lo hablado en la misma, tenia como objetivo tanto escuchar las aportaciones reclamaciones de los que estábamos internados sobre la marcha del “día a día” de la marcha de la institución como la presentación de los nuevos ingresados o la trasmisión de noticias por parte del personal sanitario que pudieran afectarnos de alguna manera.

Aquella asamblea de enfermos y médicos me llamo poderosamente la atención, ya que no había visto nunca nada parecido en ninguna otra de las diferentes clínicas u hospitales donde había trabajado como psicólogo antes de caer enfermo. Pero que formaba parte de la filosofía de trabajo de este sanatorio, que huía como la peste de cualquier estigmatización del “enfermo mental”.

-Sí, todo eso esta muy bien, pero reconoce que te pusiste muy nervioso la primera vez que asististe a aquella reunión y tuviste que presentarte ante el resto de tus compañeros de pabellón, fue la primera vez que vi como te temblaba la voz. Sobre todo, cuando la asistenta social te preguntó en que trabajabas antes de estar jubilado y no te quedo más remedio que reconocer que eras psicólogo. ¾murmura Dino a mi oído mientras escribo estas líneas.

-Lo dirás, porque mis “compis” de pabellón no tardaron nada en colocarme el apelativo del “psicólogo loco”, que junto con “el de la pipa”, me persiguieron como sobrenombres todo el tiempo que estuve allí internado.

-No me digas, ni que te molestaran de verdad esta especie de “motes” ¾me responde el dinosaurio.

-No, ya sabes que no -le digo-. Pero volvamos a las reuniones de los martes, en las que una queja recurrente, por nuestra parte los internos, era la mala calidad de la comida, sobre todo del pescado.

Queja de la que puntualmente se tomaba nota en el acta de la reunión todos los martes, pero que no sirvió, para nada que la calidad del pescado que os servían mejorara para nada -me vuelve a replicar Dino.

-Pero reconocerás, que muchas de nuestras quejas, lo rápido que se vaciaban los mecheros colgados en las paredes del patio, o la manía de convertir nuestras habitaciones en un frigorífico por lo fuerte que solían poner el aire acondicionado u otras tantas, de las que se formularon a lo largo del tiempo en aquellas reuniones, se resolvieron con diligencia y prontitud.

-Sí, eso tengo que reconocerlo. -me contesta Dino.

Lo importante, para mi entonces y ahora, es que al menos una vez por semana los pacientes disponíamos de un foro sin ningún tipo de restricciones donde poder expresarnos. Foro que ya podían copiar en muchos otros lugares.