
Acabado el cariño y obligados a convivir en el mismo espacio, los dos vamos como fantasma entre estas paredes. Atrás queda el amor y empieza el duelo, primero la rabia despues el odio y al final la indiferencia.
Solo queda aguantar hasta septiembre para poder resolver esta situación, empezar los tramites del divorcio y entonces darse la oportunidad de empezar de nuevo. Mientras tanto queda aguantar y seguir conviviendo como fantasmas que pululan entre estas paredes.
Los nervios amenazan con desbordarse, pero es lo que hay.
Agustín Moreno, julio 2006