Esa chica que tengo en la cabeza

Young woman with blonde hair wearing a cream sweater smiling outdoors.

Desde la adolescencia tengo siempre una chica en la cabeza. Una chica idealizada y de la que estoy enamorado. Una chica que me acompaña y me consuela en los momentos de tristeza.

Es curioso, pero esa chica, se parece en todo a mi primer amor adolescente, es rubia y tiene unos inmensos ojos azules que suelen mirarme con cariño y preocupación cuando estoy triste. En esos momentos sueño que me marcho con ella a la isla de Nunca Jamás, donde nos reunimos con Peter y los niños perdidos mientras mi compañera conversa con Campanilla.

En otras ocasiones y si tenemos ganas de aventura, nos embarcamos con Jim Hawkins en La Hispaniola en busca del tesoro perdido o con el capitán Ahab en busca de Moby Dick.

Esta querencia por las islas imaginarias nos viene del deseo real que tuvimos en su día de dejar para siempre nuestra ciudad e irnos a vivir a alguna isla apartada, con un faro en el que pudiésemos vivir. Al fin y al cabo, pertenecemos a esa generación que vio nacer el movimiento hippie y sus ansias de libertad.  Por eso quisimos incorporarnos al camino Kerouac y sus amigos.

-A ti, lo que te pasa es que, como Peter Pan, nunca te ha gustado crecer  -me dice mi dinosaurio al oído.

Es verdad, pienso, ojalá me hubiese quedado siendo para siempre un adolescente, paseando con mi novia rubia, la de los ojos azules, por los acantilados de alguna isla lejana.

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