Tradiciones  Scouts

Young boy scout in uniform with badges and neckerchief holding a walking stick on a forest trail.
A young boy scout stands smiling on a forest path holding a decorated walking stick.

Hoy y quizás por ser el ultimo cuento de la temporada me gustaría compartir con el Grupo, algunas de las tradiciones scouts que tan felices momentos han hecho pasar a millones de chicos y chicas de todo el mundo durante su infancia y adolescencia. Quizás alguien podría acusarme de estar escribiendo un reportaje más que una narración, pero dado que muchas de estas tradiciones se basan tanto en reconocidos libros infantiles, entremezclados con tradiciones de las tribus indias americanas o leyendas y usos del medievo, bien merecen ser narradas ya que fuera de esta pequeña tribu de 40 millones de personas que componen la Organización Mundial del Movimiento Scout es bastante improbable que sean conocidas.

El Consejo de Roca.

Esta noche es decisiva para mi, veo a la manada, reunida a lo lejos. Akela siguiendo la tradición inmemorial de los lobos, preside el Consejo subida en lo alto de una piedra especialmente escogida, ni muy lejos, ni muy cerca del cubil y es que las deliberaciones de esta asamblea deben de permanecer secretas, incluso para los pequeños lobeznos como yo.

Pero todos los lobos jóvenes saben desde pequeños, que algún día, terminado su aprendizaje de las leyes de la selva, en el Consejo se hablara de ellos y para bien o para mal, las liberaciones de la manada decidirán su futuro.

¿Esta preparado el joven cachorro para realizar la ceremonia de entrada en la gran hermandad scouts o deberá ser devuelto a Baloo para reiniciar su aprendizaje?.

¿Es el joven cachorro capaz de asumir sus responsabilidades en la caza, o es simplemente un inconsciente y vago Bandar-log, incapaz de no hacer nada provechoso?

¿Es acaso como Ikki, el puerco espín, entrometido y charlatán? ¿o más bien tiene las cualidades de Faona, el mejor lobo rastreador de la manada.?

Tras horas de espera, mi inquietud se trasforma en pánico, cunando mi hermano mayor Hermano Gris, se acerca lentamente a mi para pedirme que me acerque al circulo del Consejo, para oír el veredicto. Lo veo tan serio y circunspecto que me imagino volviendo al cubil con el rabo entre las piernas. Solo algo en su olor me dice que mis temores son infundados y que probablemente seré admitido en la manada.

Llego al circulo del Consejo, todos me miran, pero yo solo tengo ojos para Akela, que desde su elevada posición en la roca levanta la cabeza hacia la luna y lanza un gran aullido, que es contestado con otro parecido por el resto de los lobos adultos y así yo y toda la selva conmigo sabemos que hay un nuevo lobo en la manada.

Buena caza compañero, me dice mi hermano al oído y yo me siento en ese momento una de las personas más felices de la tierra.

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