La sucesión

Crowd walking on cobblestone Red Square near Saint Basil's Cathedral and Kremlin clock tower in Moscow
Visitors walk through Moscow’s historic Red Square with Saint Basil’s Cathedral and Kremlin towers

El rumor se ha ido extendiendo como una gran mancha negra por la ciudad el Gran Padre esta gravemente enfermo y dada su edad, 97 años, probablemente no tarde mucho en morir.

Hace más de año y medio no se le ha visto en ningún acto publico, aunque tanto los medios oficiales como para oficiales del Partido llevan todo este tiempo negando que “nuestro padrecito” padezca algo más que un profundo agotamiento producto de sus interminables jornadas de trabajo por lo que por consejo de sus médicos esta siguiendo una terapia intensiva de reposo. Solo los miembros del Comité Central sabemos que en realidad nuestro presidente padece un cáncer de hígado con metástasis en los riñones, que le va debilitando poco a poco, aunque conserve todas sus facultades mentales en perfecto estado de revista como solemos decir los militares.

Quizás esa porque soy una de las diez personas, dejando a parte los médicos que le atienden, que conoce la gravedad de Iván Kuznetsov, más conocido como el Gran Padre de la Nación, desde el año 3022 cuando ocupo el poder tras ganar por amplia mayoría las elecciones a la Dieta Federal y formar un gobierno monocolor que no tardo mucho tiempo en convertirse en una dictadura con una reforma constitucional que termino con la prohibición de las demás agrupaciones políticas, no me ha extrañado la llamada a mi puerta de mi dacha a alta horas de la noche de uno de los componentes de la guardia personal de nuestro líder, que me trasmite el deseo urgente del presidente para que nos reunamos.

Llevo ya algún tiempo esperando esta llamada para una conversación inevitable dada la situación, sobre la sucesión en la dirección del Partido y por ende de la Nación, sobre la sucesión en la dirección del Partido y por ende de la Nación, cuando Kuznetsov muera o se le terminen las  A mi y a nadie más que a mi como comandante del nuevo Ejercito Rojo, le corresponde el deber de hacer que este cambio en la jefatura del Estado trascurra de una manera pacifica y ordenada.

Mientras vuelo hacia el Kremlin, en el cómodo asiento trasero del nuevo Senat voy repasando en mi cabeza los acontecimientos históricos que permitieron llegar al poder de la actual Nueva Federación Rusa, al camarada Iván Kuznetsov.

Nuestro actual líder, nació en Moscú en el año 2925, bajo el reinado de los Románov

, que habían vuelto al poder de la Federación en el año 2085, cuando el pueblo ruso huérfano del férreo control de la nación ejercido por el presidente Vladímir Vladímirovich Putin termino con su muerte y con Rusia sumida en un caos económico y social por el predomino de las mafias que nombraban y destituían nuevos presidentes de la Republica a su antojo, logro imponer tras un golpe de fuerza impulsado sobre todo por la Iglesia Ortodoxa, la celebración de un referéndum sobre el modelo de Estado en el que salieron triunfadores los partidarios de la vuelta a la Monarquía. Instaurándose así la vuelta de los Zares y la promulgación de una nueva Constitución.

La familia Románov, llevaba pues reinando 840 años a base de mantener un precario equilibro entre la emergente gran potencia la Republica Popular China y la Unión Europea. Ambas interesadas en tener un vecino débil y ordenado, cerca de sus fronteras y que no les estorbase en sus guerras comerciales con Estados Unidos. No obstante, desde principios del 2900, esta política empezó a ser puesta en tela de juicio por el auge creciente del nacionalismo pan eslavo y la vuelta entre los intelectuales rusos a ciertas revisiones de las aportaciones para el país de la Revolución de 1917.

Nuestro Gran Padre hijo de un rico fabricante del hardware del motor de la mayoría de los coches voladores que había en el mercado demostró ya desde la enseñanza primaria su carácter dominante y en ocasiones violento lo que le llevo en varias ocasiones a ser expulsado de varios de los mejores colegios moscovitas acusado de bullying contra algunos de sus compañeros, circunstancia que por cierto a sido ocultada hábilmente en su biografía oficial. Su padre bastante desesperado ante tanta expulsión ingreso por la fuerza a su hijo, con tan solo 15 años en una de las más duras escuelas preparatorias para el ingreso en las Academias Militares del ejercito zarista.

Según cuenta, Iván Kuznetsov, en uno de sus libros más conocidos: Como lo hicimos. Su paso por la escuela preparatoria y su posterior ingreso en la Academia Militar del Cuerpo de Ingenieros, donde termino licenciándose como el primer cadete de su promoción, le sirvieron entre otras cosas para darse cuenta de la profunda podredumbre moral a la que estaba conduciendo la monarquía a la Federación Rusa.

Los Románov, a pesar de sus éxitos innegables en el plano económico, parecían haber olvidado intencionadamente el gran papel que Rusia había jugado en la política mundial en el pasado, y se conformaban con tal de seguir reinando, en ser una mera potencia de tercera clase que había aceptado casi sin rechistar convertirse en una marioneta de los intereses espurios de China, como lo venia demostrando la penetración de los naturales de este país asiático en los Consejos de Administración de nuestras mejores empresas. Y el como nos habían obligado a intervenir como sus aliados militares en su política expansionista en África, lo que habia terminado con la imposición de duras sanciones contra nuestro país por parte de la Unión Europea, con el beneplácito implícito de Estados Unidos, nuestro supuesto aliado.

Kuznetsov, impregnado cada vez más de este desprecio por la monarquía, termino por afiliarse, siendo ya capitán, al clandestino partido, pan eslavo, Por la Grandeza de Rusia, lo que termino obligándole al ser descubierto a exiliarse en Suiza en el año 2998.

Fue precisamente en ese país, donde nos conocimos mientras asistíamos a unas clases en la universidad de Zúrich, sobre el papel de la disuelta Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial en el Siglo XX, impartidas por un conocido profesor que revindicaba el papel que jugo Stalin y el Ejercito Rojo en la victoria sobre el fascismo.

Estas clases junto a la lectura apasionada de las obras completas de Lenin, en un grupo expresamente creado, para ello, entre los componentes de la numerosa colonia rusa de la ciudad suiza, nos llevo pronto a la idea de la refundación del antiguo Partido Comunista.

Lo que, en la fecha de su fundación en el 3001, en una cervecería suiza, parecía una utopía impulsada por el idealismo de unos pocos exiliados, fue cobrando cada vez más fuerza dentro de Rusia, gracias al descontento entre la juventud rusa creado por la falta de oportunidades para los jóvenes que veían que cada vez más los puestos de trabajo mejor remunerados eran ocupados por ciudadanos de origen chino junto con el profundo malestar que creo entre nuestros compatriotas la llamada a la movilización general para entrar nuevamente en guerra contra Japón, forzados por nuestra alianza con nuestro vecino asiático. Hizo que nuestro partido comunista y sus promesas de volver a nuestro país a ser una potencia mundial nuevamente tuviese cada vez más partidarios en nuestro país, lo que nos llevo en menos de 21 años a ocupar el poder.

“Bueno ya esta bien de recuerdos”, me digo a mi mismo, al llegar a la entrada del Kremlin. “Tienes que aprovechar el idealismo del camarada Kuznetsov, en tu propio beneficio, para poder apartar de su cabeza los nombres de tus competidores en su sucesión”. “Has de seguir machacando al viejo con la idea de que solo un líder resolutivo y capaz de analizar críticamente las soluciones que para los problemas de la Federación propongan los miembros del Comité Central”. “Solo así, as de insistirle perdura en el tiempo su gran obra”.

“Y mientras voy pensando en la estrategia que utilizare en mi conversación con el Gran Padre de la Nación. Tengo en cuenta mi ultima baza en el caso de no ser yo el elegido, soy el comandante en jefe del Ejercito Rojo y nada impresiona más a las masas que un despliegue de las fuerzas militares en las calles”.

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